jueves, 28 de julio de 2011

LA SIESTA

Al igual que la dieta mediterránea, la siesta está recobrando su valor como protector cardiovascular. El organismo tiene una cierta tendencia a dormir dos veces por día, unos minutos al mediodía y unas horas por la noche.
Un artículo publicado en la sección de neurociencia de elmundo.es, dice que la siesta modélica debe durar 26 minutos, ya es precisión, su razón tendrá. Lo que si parece cierto es que la siesta tiene unos beneficios que se están considerando por muchos organismos científicos ya que proporciona un bienestar y contribuye a reducir riesgo cardiovascular, relaja, libera tensiones, ayuda a la digestión, repara el sueño y por ende mejora el rendimiento. Estudios de varios autores como, Oscar Fernandez, Jim Horne (U. del Sueño de R.Unido, W. Derment (Centro de Investigaciones sobre Trastornos del Sueño), coinciden en que la siesta permite recuperar el estado normal de alerta del organismo ya que desciende en las primeras horas de la tarde.

Entusiastas de la siesta fueron, Albert Einstein, Winston Churchill y nuestro premio Nobel, Camilo José Cela, que con su sarcasmo habitual, ensalzó la práctica y disfrute de esta costumbre tan española. Cela decía que la siesta  había que hacerla "con pijama, Padrenuestro y orinal".

Para no aburrir, hay mucho escrito sobre este preciado bien, podemos concluir que la siesta, aunque corta “media horita”, es beneficiosa. Os dejo este soneto de luisgongorilla (fotolog)

Un soneto me manda hacer Rodrigo.
¡Y en hora sesteante! ¡Qué pereza!
Si tal hazaña logro ¡qué proeza!

¡Y pongo al hacedor como testigo!


Con bis cuarteto empiezo,¿véis, amigo?

y debo confesaros, con franqueza,

que noto nebulosa la cabeza,

mas ya con ocho versos me prodigo.


Tratando de escribir este terceto

no puedo reprimir otro bostezo,
mas parece que marcho viento en popa.


Pero el sueño retorna, sin respeto,

al penúltimo verso que ahora empiezo.
Contad si son catorce, que estoy sopa.